DEL ESTADO DEL BIENESTAR AL BIENESTAR DEL ESTADO
La vida social y política de las naciones obedece al delicado equilibrio entre dos fuerzas antagónicas, que ven la vida social y económica de forma diferente: Gobierno y Oposición.
Mientras sus diferencias han permitido respetar las reglas del juego democrático, la Democracia no ha estado en peligro, pero cuando ese respeto se ha ido perdiendo lentamente, es cuando han empezado a emerger los extremismos, haciendo cada vez más difícil la convivencia.
Y la respuesta de los gobiernos radicalizados está siendo, de modo consciente o inconsciente, tratar de mantenerse en el poder cueste lo que cueste, y tanto más en la medida en que, al verse tan fuera de la Ley, su prioridad es mantener su propio Estado del bienestar, es decir, pasar inexorablemente de un Estado del bienestar social al bienestar del Estado que el Gobierno representa, en la falsa creencia de que van a hacer “progresar” a la nación.
De momento, lo que consiguen es agravar la distopía social.